Iglesia de Dios
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Origen de la Iglesia

Creemos que la Iglesia tiene su origen en Dios el Padre y que Él estableció a Su Hijo como el fundamento (Juan 12.50; Mateo 16.15-18; 1 Pedro 2.4-8; 1 Corintios 3.11).

Creemos que por tener como fundamento al Señor Jesucristo, la muerte no ha de prevalecer contra ella y tampoco ha de sufrir deterioro o contaminación doctrinal (Mateo 16.18; Efesios 5.25-27, Judas 3). Creemos que la predicación del Señor Jesucristo fructificó y sus primicias fueron 144 000 israelitas, y que en lo posterior el Evangelio fue predicado entre los gentiles, e donde Dios también ha tomado pueblo (Apocalipsis 14.1, 4; Mateo 10.5, 6; Hechos 13.46; Apocalipsis 7.9).

Identidad de la Iglesia

Creemos que es posible reconocer a la Iglesia que fundó Nuestro Señor Jesucristo; creemos que las cualidades marcadas por las Escrituras par la Iglesia son inmutables, y entre otras se señalan las siguientes:

a) Nombre: Iglesia de Dios; b) Código de conducta: La Ley de Dios; c) Doctrina: La fe de Jesús; d) Cantidad de Miembros: Rebaño pequeño (1 Corintios 10.32, 15.9; 2 Corintios 1.1; 1 Timoteo 3.15, Gálatas 1.13; Mateo 19.16-19; Santiago 2.10-12; Romanos 7.22; Apocalipsis 12.17; 14.12; Judas 3; Efesios 4.3-6; Mateo 28.20; Deuteronomio 7.7; Lucas 12.32; Mateo 7.13, 14) .

Organización de la Iglesia

Creemos que la organización bíblica de la Iglesia es a través de pastores locales, quienes son supervisados en su labor por el obispo correspondiente (1 Timoteo 5.17; Hebreos 13.17; hechos 20.28; Tito 1.5, Filipenses 1.1; 1 Timoteo 3.1-13, 1 Pedro 5.1-4).

Creemos que el obispo ha de rendir cuantas ante el Señor de todo lo que su}ceda en la Obra (1 Pedro 5.4; 1 Corintiios 4.1, 2, Hebreos 13.17).

Creemos que los obispos, como ministros de Dios, pueden adoptar el sistema de organización que juzguen conveniente, ya sea a nivel de país o zona (1 Corintios 2.16; Tito 1.5).

Membresía de la Iglesia

Creemos que un miembro de la Iglesia es todo aquel que ha sido llamado por Dios y ha aceptado el santo llamamiento y se ha bautizado en la Iglesia de Dios, además de que vive en armonía con la doctrina del Señor Jesucristo y en comunión con la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo (Hechos 2.41, 42; 1 Corintios 10.16, 17; Gálatas 3.27-29).

Creemos la membresía está condicionada y se pierde si se cae en alguna de las siguientes faltas: a) Apostasía; b) Vida inmoral; c) Indisciplina; d) Provocación de divisiones (2 Juan 9, 10; 1 Corintios 5.11, Hebreos 13.17; Tito 3.10).

La Iglesia y la Sociedad

Creemos que la Iglesia tiene deberes hacia la sociedad con la cual sus miembros interaccionan como personas: nuestro primer objetivo es predicarles el Evangelio para que se conviertan, y el segundo, si no se convierten, su adaptación a una vida regida por la moral cristiana y las buenas costumbres. Nos pronunciamos con energía contra el alcoholismo, la drogadicción, el fanatismo, la hechicería, la prostitución, la pornografía y toda inmoralidad (Mateo 5.14-16; Hechos 26.16-18, 1 Corintios 4.9).

Creemos que es nuestra responsabilidad como cristianos, prestar todo servicio social posible (Gálatas 6.10; 1 Pedro 2.15).

La Iglesia y el Gobierno

Creemos que Dios es el Soberano del universo y que las autoridades establecidas en cada país o región han sido ordenadas por Él (Romanos 13.1).

Creemos que debemos estar sujetos al gobierno y a las leyes que expida (1 Pedro 2.13-15, Romanos 13.2-5).

Creemos que debemos honrar a los gobernantes y pagarles los impuestos (1 Pedro 2.17; Romanos 13.7, 6).

Creemos que no debemos apoyar económica, física ni moralmente a los grupos subversivos (Romanos 13.2; Éxodo 22.28).

Creemos que debemos orar cada día a Dios a favor de los gobernantes (1 Timoteo 2.1-3).