Iglesia de Dios
en la Ciudad de México | Bet Kneset ADRIEL
InicioAcerca de NosotrosNuestra FeTestimoniosArtículos y PublicacionesAudio y VideoFotosNoticias y EventosInformación de Contacto
Ceremonias y Prácticas
Las Escrituras
La Divinidad
La Creación
La Moral
El Hombre en Condenación
La Salvación
La Iglesia
Ceremonias y Prácticas
La Profecía

 

El Culto

Creemos que el culto debe tributarse en exclusiva a la Divinidad y que ofrecido a alguien o algo fuera de Dios, es idolatría (Deuteronomio 6.13; Romanos 1.25).

Creemos que cada creyente debe, en primer lugar, tributar culto interno, consistente en la creencia en Dios, fe en Su amor y en Su poder infinitos, reverencia santa, obediencia a Su voluntad y disposición a servirlo (Romanos 12.2; Hebreos 11.6; 12.28; 5.9; Romanos 12.11).

Creemos que cada creyente debe además tributar el culto externo o público, consistente en la confesión pública verbal de la fe en Dios, propagación de la verdad, invocación, alabanza, cantos, oraciones, acciones de gracias, ofrendas monetarias y toda clase de movimientos, actos y palabras que glorifiquen a Dios (Romanos 10.10, 3 Juan 6, Efesios 5.19; 2 Corintios 9.12, 13; Colosenses 3.17).

Creemos que este culto externo debe ofrecerlo el creyente durante las reuniones de la Iglesia y en forma personal, con su familia (1 Corintios 14.24-26; Salmos 116.14; 63.1, 6).

Creemos que durante el culto externo, la mujer ha de tener su cabeza cubierta con un velo, además del cabello largo que usará siempre; creemos que durante el culto externo, el varón ha de tener la cabeza descubierta, además del cabello corto que usará siempre (1 Corintios 11.4-7, 10, 13-15).

La Cena del Señor

Creemos que la forma bíblica de conmemorar la muerte redentora del Señor Jesucristo, es participando de la cena del Señor, celebración ordenada por Él mismo (1 Corintios 11.26; Mateo 26.26-28).

Creemos que la cena del Señor es un acto emblemático, significando la comunión verdadera entre cada participante y Dios (1 Corintios 10.15-17).

Creemos que la Cena del Señor debe celebrarse cada año en la fecha indicada, al principio del 14 de Nisán del calendario bíblico (1 Corintios 11.23; Mateo 26.17-20; Éxodo 12.1-6).

Creemos que la cena del Señor debe hacerse en una sola copa, que es la comunión de la sangre de Cristo (1 Corintios 10.16).

Creemos que al finalizar la Cena del Señor debe realizarse el lavamiento de pies.

Creemos que en la Cena del Señor sólo participan los miembros bautizados de la Iglesia de Dios que vivan en santidad y que hayan permanecido a través de todo el año en verdadera comunión con Dios y con la Iglesia (1 Corintios 10.17; 11.27-29, Hebreos 10.24, 25).

Creemos que si el creyente se abstiene de participar de la cena del Señor, ya sea por negligencia o indignidad, está cortándose de la comunión con Dios y con la Iglesia.

Unción de Enfermos

Creemos que dios estableció la unción a los enfermos para que éstos reciban la salud (Marcos 6.13).

Creemos que este acto debe estar revestido de fe, por lo que el enfermo es quien debe llamar al ministro para que ore por él ungiéndole con aceite (Santiago 5.14).

Creemos que el Señor podrá perdonar al enfermo sus pecados si éste los ha confesado antes de ser ungido (Santiago 5.15, 16, Mateo 18.18; Juan 20.23).

La Presentación de Niños

Creemos que los padres de familia logran para sus hijos las bendiciones divinas por medio de esta práctica originada en los tiempos del ministerio terrenal de Jesucristo (Mateo 19.13-15, Marcos 10.13-16).

Creemos que es una decisión voluntaria de los padres ofrecer a su hijo o hija al servicio del Señor en el acto de la presentación del niño.

El Matrimonio

Creemos que el matrimonio fue instituido por Dios como una provisión para que la familia humana, formada por seres sexuados, pueda vivir en santidad (Génesis 2.18-24; Malaquías 2.15).

Creemos que el matrimonio es la unión legal de un hombre y una mujer que se aman y se ayudan a vivir en plenitud; creemos que el matrimonio lleva como objetivos la procreación de la especie y el desarrollo integral de los miembros de la familia, abarcando los aspectos físico, emocional, social y espiritual (Mateo 19.6; Tito 2.4, Génesis 1.28; Efesios 6.4, 1 Timoteo 5.8).

Creemos que el matrimonio entre cristianos debe ser en el Señor, es decir, fundamentado en el amor y regido por los principios divinos marcados en las Escrituras, y recibir la bendición de un ministro de la Iglesia de Dios antes de venir a ser un solo cuerpo físicamente (Efesios 5.25; Tito 2.4, Efesios 6.4; 1 Corintios 7.39). Creemos que la única causa de divorcio es la fornicación o inmoralidad sexual, en cualquiera de sus modalidades (Mateo 19.9; 1 Corintios 5.11; 6.15, 16).

Creemos que el aspecto legal del matrimonio es una prerrogativa del gobierno (Romanos 13.1).

Diezmos y Ofrendas
 
Creemos que cada creyente tiene la bendición de convertirse en impulsor de la Obra de Dios a través del sostenimiento económico del personal misionero, pastoral y administrativo que se haya consagrado al Señor (Gálatas 6.6, Filipenses 4.15-18; 1 Corintios 9.11, 14, 2 Tesalonicenses 3.1).

Creemos que el porcentaje aportado por cada miembro de la Iglesia es el establecido equitativamente desde la época patriarcal: el 10 % de las ganancias 1 Corintios 9.13, 14, Génesis 14.20; 28.22; Números 18.21, Mateo 23.23.

Creemos que las ofrendas son voluntarias, como una manifestación de gratitud a Dios, o para alguna obra de amor (2 Corintios 9.7, 12).

La Oración

Creemos que la oración es el medio de comunicación con Dios el Padre (Mateo 6.9; Juan 16.23).

Creemos que la oración es un don, para que el creyente glorifique a Dios, manifieste su gratitud y busque ayuda y bendiciones ante Nuestro Padre (Efesios 5.20; Colosenses 3.17; 1 Timoteo 2.1).

Creemos que se debe orar con fe y en el Nombre del Señor Jesucristo (Hebreos 11.6; Santiago 1.6; Juan 16.24; 14.13; Colosenses 3.17).

Creemos que la oración debe ser constante, y que con frecuencia debe acompañarse del ayuno (1 Tesalonicenses 5.17; Lucas 18.1; 5.35; Hechos 13.3).

Creemos que Dios no escucha la oración e los impíos (Proverbios 28.9; 15.29).

Santidad en el Cuerpo

Creemos que el cuerpo de cada creyente es el templo de Dios, por lo tanto, ha de tener cuidado de no contaminarlo con: a) Fornicación; b) Alimentos no limpios; c) Palabras corrompidas; d) Diversiones deshonestas; e) Alcohol, drogas, tabaco; f) Prácticas religiosas paganas: Navidad, Cuaresma, Día de Muertos, Semana Santa, Día de Reyes, Día del Amor, Día de las Madres, Cumpleaños, etc (1 Corintios 6.13, 18; 1 Tesalonicenses 4.3, 7; 1 Pedro 1.15; Deuteronomio 14.2-21; Levítico 11; Efesios 4.29, 30; 5.4; 1 Juan 2.25, 16; Efesios 5.18; 1 Pedro 4.3; Jeremías 10.2; 1 Corintios 10.19-22; Apocalipsis 2.14).