Iglesia de Dios
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La Profecía

 

La Palabra Profética

Creemos que la Biblia es palabra profética en un alto porcentaje y que sus profecías son de inspiración divina y veraces (2 Pedro 1.19-21).

Creemos que el propósito de la profecía es advertir al hombre lo que ha de acontecer para prevenirlo y para que crea en la soberanía de Dios sobre el mundo (Apocalipsis 1.1-3; Juan 14.29).

El Mensaje del Tercer Ángel

Creemos que el mensaje del Tercer Ángel está siendo predicado por la Iglesia de Dios y consiste en señalar el castigo para quienes adoren a la bestia o a su imagen (Apocalipsis 14.9-11).

Creemos que la bestia es el poder religioso descrito en el libro de Apocalipsis, que lleva el número 666 y es Roma (Apocalipsis 13.11-18).

Creemos que tener la señal de la bestia es la frente o en la mano significa creer y hacer las doctrinas heréticas de Roma o del Protestantismo (Apocalipsis 14.9).

Restauración de Israel

Creemos que el pueblo de Israel no ha sido desechado del Plan divino de Salvación (Romanos 11.1, 25-29).

Creemos que después de haber sido dispersado por todo el mundo, Israel será reunido otra vez en la Tierra Deseada y que se convertirá en el centro del Reino del Señor (Zacarías 10.6-10; Ezequiel 38.12; Miqueas 4.1, 2).

Creemos que en el aspecto espiritual, Israel volverá a tener vida al regreso del Señor Jesucristo a la tierra (Romanos 11.15; Ezequiel 37.1-14; Hechos 1.6).

La Segunda Venida de Cristo

Creemos en la segunda venida del Señor Jesucristo a la tierra en cumplimiento a Su promesa (Marcos 13.26, Mateo 24.27).

Creemos que el Señor Jesucristo vendrá en forma personal y visible para todos (Mateo 24.25-28, 30; Apocalipsis 1.7).

Creemos que a su venida, pondrá sus pies en el Monte de los Olivos (Hechos 1.10-12; Zacarías 14.1, 4).

Creemos que a su regreso, los que murieron creyendo en Él han de resucitar de inconsciencia de la muerte, y quienes aún vivan serán transformados (1 Corintios 15.22, 23, 51, 52, 1 Tesalonicenses 4.15-17).

Creemos que el tiempo de su venida es conocido sólo por Nuestro Padre celestial; que únicamente tenemos señales para reconocer el momento de su regreso hasta que éste vaya a ocurrir (Hechos 1.7; Marcos 13.32; Lucas 21.31).

Creemos que su regreso será precedido por las siete postreras plagas que Dios enviará sobre los hombres que tengan la marca de la bestia (Apocalipsis 15.1-6).

Creemos que su regreso es para establecer Su reino sobre toda la tierra, teniendo como centro a Jerusalem (Zacarías 14.9; Isaías 66.20; 2.3).

El Reino Milenial

Creemos que el Señor Jesucristo reinará sobre la tierra por un período de mil años, período que es conocido como “la Regeneración” (Apocalipsis 20.4; Mateo 19.28).

Creemos que en el Milenio se observará el reposo sabático y las demás leyes del Señor Dios (Isaías 66.23, 24; Zacarías 14.9).

Creemos que en este período se sujetará a Satanás y demás adversarios y los pondrá debajo de sus pies (1 Corintiios 15.25; Salmos 8.6; Apocalipsis 20.2).

Creemos que el último adversario destruido será la muerte y después el Señor Jesucristo entregará el reino al Padre Eterno (1 Corintios 15.25-28).

El Juicio Final

Creemos que al final del Milenio han de ser juzgados todos los hombres a excepción de los creyentes en el Señor; creemos que los muertos han de resucitar para ser juzgados (2 Corintios  5.10; Apocalipsis 20.11-13; Daniel 12.2).

Creemos que el juicio final será hecho por el Señor Jesucristo y el castigo impuesto para Satanás, sus ángeles y todos los impíos será la muerte eterna; creemos que con ello quedará limpia la tierra (Juan 5.22; 2 Timoteo 4.1; Romanos 6.23; 1.32; Malaquías 4.1; Isaías 65.17-25; 2 Pedro 3.10, Zacarías 14.20; Isaías 35.8; Apocalipsis 20.10).

La Eternidad

Creemos que después del Milenio, cuando la tierra esté por completo restaurada y purificada, los redimidos entrarán a la Eternidad (1 Corintios 15.24, 28; Daniel 7.27; 2 Pedro 1.11).

Creemos que en la Eternidad ya no habrá muerte ni sufrimiento, porque el Padre descenderá a la tierra y morará con los hombres y será su Dios (Apocalipsis 21.3, 4; 2 Crónicas 6.18).

Creemos que entonces todos los redimidos verán su rostro, creemos que ésta es la meta final en el plan de Salvación, por lo cual el creyente se purifica (Apocalipsis 22.3, 1 Juan 3.2, 3).