HNA. EMMA LECHUGA H.
Doy gracias al Señor Dios, primero, por tener el aliento de vida que Él me concede hasta este momento; también, por que nos conceda a esta pequeña congregación de la cual formo parte, el tener este medio de comunicación, y a mi en lo personal, el tener la grande dicha de dar testimonio de cómo Él llegó a mi humilde persona.
Mi nombre es: Emma Lechuga Hernández, originaria de Jalapa de Enrriquez, estado de Veracruz. Nací en esa entidad en el mes de septiembre del año de 1950, Mis padres fueron Israel Lechuga y Margarita Hernández, ya fallecidos.
Viviendo en aquella ciudad murieron mis padres, quedando huérfana a la edad de cinco años, bajo el cuidado de mi hermana mayor, quien nos trajo a la ciudad de México, siendo invitadas por unas tías paternas a asistir a las reuniones de la Iglesia de Dios que se encuentra en la colonia Mártires de Río Blanco, asistiendo aproximadamente unos dos años, pero dejando de acudir por tener que regresar a nuestra ciudad natal, pero no olvidando lo que había escuchado, aunque niña. De manera que a la edad de dieciocho años, al regresar al Distrito Federal, al llegar con una de mis tías, ella me invitó a asistir entonces a esta congregación en López Mateos que ya existía, esto fue a finales del año de 1968.
Creyendo haber sido llamada por El Señor, habiendo entendido y aceptado el Evangelio santo, decidí ser bautizada, de manera que junto con otros jóvenes y adultos bajé a las aguas del bautismo en el mes de marzo de 1970, en un lugar llamado “La Colmena” del Estado de México, por el ministro Alberto García Becerril.
En esta congregación conocí al hermano Otoniel I. Pérez, entonces diácono de la Iglesia, con quien me relacioné y contraje matrimonio el día 20 de julio del año de 1975.
De este matrimonio, vinieron a mi vida dos hijos, los cuales por la gracia del Señor y misericordia del Eterno, fueron llamados a formar parte de su Iglesia, habiendo sido dedicados por mi esposo y esta humilde sierva del Señor, al ser presentados por el entonces pastor de esta congregación, el ministro Bibiano Pérez C, perteneciendo y permaneciendo así desde entonces a ésta, ya que son bautizados, desempeñando un ministerio. El mayor, quien lleva el nombre de su papá, es diácono en esta congregación, desempeñando el papel de secretario general, siendo el brazo derecho de su padre, el pastor; el segundo hijo, Adriel, se desempeña en el ministerio musical, siendo por ahora el director en la congregación.
Deseo expresar que en la vida, no he encontrado grupo alguno que conozca al Verdadero Dios, que conozca, hable y enseñe la Verdad escritural, por lo cual bendigo al Eterno.
También, reitero, bendigo al Padre y a su bendito Hijo, por tener y ser parte de una familia auténtica cristiana, ya que hemos pasado momentos críticos, tanto nosotros como la familia de mi esposo, en donde nuestra fe ha sido puesta a prueba y gracias al Señor, seguimos adelante.
También he de añadir que, gracias a es misericordia infinita del Eterno y gracia de su bendito Hijo, mi vida es diferente y ahora vivo para El Señor, sirviéndolo.
“Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre de triunfo en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento” (2 Co. 2.14)
Bendito es y será El Eterno y su Hijo en nuestras vidas, desde ahora y por la eternidad. Aleluyá, Amén.
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