Dios el Padre
Creemos que Dios el Padre es la suprema deidad del universo, y que toda la creación le alaba (1 Corintios 8.6; Juan 20.17; Job 38.7).
Creemos en Él como ha sido revelado por Su Hijo y como Él mismo se ha manifestado en la Creación (Juan 1.18; Salmos 19.1). C
reemos que por Su naturaleza, el Padre es: Eterno (Sin principio ni fin), Omnipotente, veraz, Justo, Santo, Perfecto, Amor e Invisible a la naturaleza humana (Salmos 45.6; Lucas 1.37; Romanos 3.4; Apocalipsis 16.5; 4.8; Mateo 5.48; 1 Juan 4.8; 4.12).
Creemos que ha derramado de Su santo Espíritu entre los creyentes para guiarlos, enseñarlos, redargüirlos y producir frutos en ellos, y sellarlos para la resurrección de vida eterna (Hechos 2.17; Juan 16.13; 14.26; 16.7, 8; Gálatas 5.22, 23; Efesios 1.13, 14; 4.30).
Creemos que Dios es un ser moral, haciendo distinción entre el bien y el mal (Génesis 3.22; Proverbios 6.16-19).
Jesucristo el Hijo de Dios
Creemos que Jesucristo es el Hijo Unigénito de Dios y que debemos poner nuestra fe en él y creer en Él como lo presentan las Escrituras.
Creemos que el Hijo fue engendrado por el Padre antes de la creación; que es de la misma esencia del Padre, la imagen de Su sustancia y el resplandor de Su gloria (Colosenses 1.15; Juan 1.1; Hebreos 1.3).
Creemos que el Hijo es el ejecutor de la creación de Dios, que la sustenta con Su Palabra y que ha de renovarla al final de los tiempos (Colosenses 1.16; Hebreos 1.3, Hechos 3.19-21).
Creemos que el Hijo es quien se manifestó al pueblo de Israel como su Dios y que también es el Mesías prometido (Isaías 43.1-3; 1 Corintios 10.4; Isaías 7.14; 9.6, 7; Juan 1.41).
Creemos que el Hijo fue enviado al mundo para salvación del hombre, creemos que para venir al mundo se despojó de su divinidad y se hizo carne, que fue engendrado por el poder de Dios en una virgen llamada Miriam (Miriam), de quien nació según la carne (Juan 3.16; 8.42; Filipenses 2.6, 7; 1 Juan 4.2, 3; Lucas 1.34, 35; Gálatas 4.4).
Creemos que como hombre, el Hijo vivió en santidad, que nunca se halló en Él maldad ni mentira; creemos quecomo niño estuvo sujeto a sus padres, que como judío obserbó la ley de Moisés y que como humano logró la perfección, dándonos ejemplo (1 Pedro 2.21-23; Lucas 2.51; Gálatas 4.4, Efesios 4.13).
Creemos que el Hijo, conforme a las Escrituras, murió un día miércoles 14 de Nisán; creemos que fue colocado en la tumba antes de ponerse el sol de aquel día, en la víspera de la Pascua de los judíos; que permaneció en la tumba tres días y tres noches, como una prueba de su mesianidad, creemos que resucitó un día sábado antes de ocultarse el sol (1 Corintios 15.3; Daniel 9.27; Juan 19.31, 42; Mateo 12.38-40, Mateo 28.1-6).
Creemos que después de su resurrección, el Hijo tiene la misma gloria de la cual gozó junto con el Padre desde antes de la fundación del mundo; creemos que en su naturaleza divina ascendió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre y que es nuestro intercesor ante Él (Juan 17.5; Filipenses 2.9-11, Colosenses 2.9, Hebreos 10.12; Romanos 8.34).
 |