La Gracia de Dios
Creemos que Dios ha manifestado Su gracia al mundo al trazar con anticipación un Plan de Salvación para el hombre cuando éste hubiese caído en condenación (Romanos 5.8, 20; 3.24).
Creemos que Dios no está obligado a salvar al pecador, de otra manera la gracia y no sería gracia (Efesios 2.8, 9; Romanos 9.20-26; 11.6).
Creemos que el pecador no puede salvarse a sí mismo, y que necesita de la gracia de Dios (Salmos 108.12, Salmos 49.7-9; Hechos 15.11).
La Predestinación
Creemos que Dios en Su santa voluntad ha predestinado a determinados hombres como vasos de misericordia y los ha preparado para participar de la gloria eterna (Efesios 1.11; Romanos 8.29; 9.23).
Creemos que la elección de gracia está basada en criterios meramente divinos (Romanos 9.11, 16, 18; Efesios 1.5, 11).
Creemos que gracias a esta predestinación, cada creyente posteriormente es llamado, justificado y glorificado (Romanos 8.29, 30; 2 Timoteo 1.9; 2 Tesalonicenses 2.13, 14).
Creemos que Dios en Su santa voluntad ha excluido a determinados hombres de Su plan de salvación, a los cuales no permite que llegue Su evangelio (Romanos 9.13-22, Hechos 16.6-10, Isaías 6.10).
Jesucristo el Salvador
Creemos que el Señor Jesucristo es el único medio propuesto y validado por Dios para la salvación de hombre (Juan 3.16; 1 Timoteo 2.5, Hechos 4.12, Romanos 3.24, 25).
Creemos que Jesucristo vino al mundo con el propósito de salvarnos de la condenación eterna (Juan 3.17; 1 Timoteo 1.15).
Creemos que el precio que pagó a favor de nuestro rescate es el derramamiento de Su sangre en sacrificio cruento (Hebreos 10.5-14; Mateo 26.27, 28; 1 Pedro 1.18, 19).
La Fe en Jesucristo
Creemos que el sacrificio salvífico del Señor Jesucristo es efectivo en cada persona cuando ésta acepta a Jesucristo como Hijo de Dios, como su Salvador y Señor absoluto (Hechos 16.31; Juan 3.36, 20.31; Lucas 2.11, Romanos 10.9).
Creemos que todo creyente ha de tener plena fe en la vida, muerte, resurrección e intercesión, redentoras de Jesucristo (1 Pedro 2.21, 22, Romanos 5.10; Romanos 4.25; 14.9; Hebreos 7.25, 1 Juan 2.1).
El Bautismo
Creemos que el bautismo es el cumplimiento de la ordenanza de Nuestro Señor Jesucristo de bautizarse en Su Nombre (Mateo 28.18, 19; Hechos 2.38).
Creemos que el bautismo es el siguiente paso después de creer en el Señor Jesucristo, arrepentirse y convertirse a Dios (Marcos 16.16, Hechos 2.38; 3.19).
Creemos que por el bautismo obtenemos el perdón de pecados, la salvación y el don del santo Espíritu de Dios (Hechos 2.38; 22.16; 1 Pedro 3.21).
Creemos que el acto bautismal debe hacerse como el Señor lo ordena, por lo que se realiza así: Hermano X Por la autoridad de Dios Nuestro Padre, bajo la dirección de su santo espíritu, yo, como ministro de la Iglesia de Dios, te bautizo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo para perdón de tus pecados. Amén (Mateo 28.19).
Creemos que el bautismo es por inmersión, como símbolo de la sepultura a la vida de pecado y resurrección a una vida nueva en cristo Jesús; creemos que debe ser oficiada por un ministro ordenado por la Iglesia de Dios (Romanos 6.3-13; Juan 20.21-23, Romanos 10.15).
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